El Índice de Desarrollo de Viajes y Turismo 2026, elaborado por el Foro Económico Mundial en colaboración con el Zurich Insurance Group, ha colocado a Chile en el puesto 35 entre 110 economías evaluadas, lo que representa un avance significativo en comparación con su clasificación previa. Con un incremento del 2,9% en su puntaje desde 2024, el país se destaca como el segundo mejor posicionado en América Latina, solo detrás de Brasil. Este informe se centra en evaluar el potencial de los países para fomentar una industria turística sostenible y resiliente, subrayando la importancia de factores como la infraestructura, conectividad y la calidad de los servicios ofrecidos.
En un contexto de creciente demanda turística internacional y desafíos asociados a la infraestructura y sostenibilidad, Chile ha sabido avanzar tres posiciones en este índice, resaltando sus esfuerzos por mejorar su oferta turística. A diferencia de otros rankings que consideran el volumen de visitantes, este índice se enfoca en aspectos críticos que permiten sostener y desarrollar el sector. Con un puntaje de 4,39 sobre 7, el país ha demostrado un avance notable frente al promedio de América, que solo aumentó un 1,6% en el mismo periodo.
La edición de 2026 del informe revela que el 92% de las 110 economías analizadas ha mejorado su puntuación desde 2024, marcando un ritmo de avance global del 2,1%, el más alto desde 2019. Japón lidera el ranking, seguido de cerca por Estados Unidos y España. Sin embargo, el escenario mundial también presenta nuevos desafíos: si bien el turismo se ha recuperado a niveles récord, con 1.500 millones de viajes internacionales en 2025, la atención ahora gira hacia cómo gestionar este crecimiento y asegurar la capacidad de los destinos para responder a interrupciones como desastres naturales o emergencias sanitarias.
El informe destaca que uno de los retos más apremiantes para el sector es el aumento en los costos asociados al turismo, que han superado la inflación en varios mercados. Según el estudio, el 75% de las economías evaluadas ha perdido competitividad de precios, lo que a su vez puede limitar el flujo de turistas. La necesidad de inversiones sostenibles se hace evidente, ya que el crecimiento de la infraestructura no ha mantenido el ritmo de la demanda desde 2022. Además, se proyecta una eventual brecha de 43 millones de trabajadores en el sector hacia el 2035, lo que podría afectar gravemente la recuperación y el futuro del turismo.
Ante este panorama, el estudio sugiere cinco prioridades clave para fortalecer la industria turística de cara al futuro: diversificar tanto los mercados como las temporadas para evitar la concentración de visitantes, proteger la conectividad operativa frente a posibles disrupciones, y competir no solo en términos de precio, sino en valor y calidad. Asimismo, es fundamental garantizar que la actividad turística beneficie visiblemente a las comunidades locales y mejorar las capacidades laborales mediante la formación y retención de personal calificado. Estas estrategias son esenciales para asegurar un crecimiento sostenible que no solo beneficie la economía, sino también a la población local.














