Un reciente estudio realizado por Experian revela que el 70% de los chilenos ha recibido al menos un intento de fraude en los últimos 12 meses, cifra que se alinea con el promedio de la región, que alcanza el 71%. Este fenómeno ha generado un creciente estado de alerta entre la población, con un 86% de los encuestados expresando su preocupación por el uso de inteligencia artificial (IA) en la facilitación de fraudes digitales. A medida que la tecnología avanza, las preocupaciones sobre el fraude no solo abarcan las pérdidas económicas, sino también la necesidad de comprender en quién confiar en un entorno digital cada vez más automatizado, una transformación que marca un nuevo hito en la conversación sobre la seguridad digital en el país.
La preocupación por el fraude digital se intensifica con el auge de la inteligencia artificial. El estudio muestra que el 82% de los chilenos cree que los incidentes de fraude han aumentado en comparación con el año anterior. El 64% afirma conocer a alguien que ha sido víctima de fraude en el último año, y un alarmante 96% considera que estos delitos son frecuentes en el país. Estos resultados subrayan que el fraude digital sigue siendo una preocupación primordial entre los consumidores, además de destacar la necesidad de una mayor educación y concienciación sobre las herramientas y técnicas utilizadas por los delincuentes.
Asimismo, el estudio indica que la percepción positiva de la inteligencia artificial puede contribuir a reforzar la protección contra el fraude. El 50% de los chilenos está dispuesto a permitir que estas herramientas analicen su información personal para detectar posibles fraudes, aunque el 54% se siente inseguro a la hora de discernir si el contenido digital ha sido generado o alterado por esta tecnología. Esta dualidad refleja la ambivalencia del consumidor hacia la IA: por un lado, la ven como una herramienta útil, y por otro, la perciben como un posible facilitador de engaños.
En el ámbito de las interacciones digitales, el uso de agentes inteligentes y bots ha comenzado a afectar la percepción de confianza entre consumidores. Solo el 1% de los encuestados manifestaría mayor confianza en un agente de IA para realizar trámites financieros, aunque el 17% afirma haber sido testigo de fraudes relacionados con estos agentes. Esto sugiere que, si bien estos sistemas están integrándose en la experiencia digital, también presentan nuevos desafíos en cuanto a la autenticidad y seguridad de las interacciones, generando la necesidad de establecer controles de confianza más robustos.
Richard Kosche, Head of Product & Go To Market en Experian Chile, comentó que «la conversación sobre fraude digital está evolucionando». De acuerdo con él, los consumidores no solo buscan protegerse de engaños, sino también necesitan certeza sobre quién está detrás de la interacción digital y la autenticidad de la información que reciben. Con la inteligencia artificial y los agentes inteligentes prevaleciendo en la vida cotidiana, construir confianza se torna esencial para el uso de nuevas tecnologías y para crear entornos digitales más seguros. Así, la innovación, la seguridad y la educación son claves para avanzar en esta dirección.














