La reciente constitución de la Junta Ejecutiva se produce en el contexto de la fase dos del plan de paz de Donald Trump para Gaza, que propone una transformación profunda en la región. Este enfoque se centra en crear un Gobierno de tecnócratas en la Franja y trabajar hacia el desarme del movimiento islamista Hamás. Con la intención de aportar estabilidad y nuevas directrices para el área, la Casa Blanca busca facilitar un entorno propicio para la paz y la cooperación internacional, conforme se especula sobre la nueva estructura política que emergiera de este proceso.
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha sido invitado a formar parte de la Junta de la Paz que supervisará esta nueva administración en Gaza. Esto fue confirmado por Dmitri Peskov, portavoz del Kremlin, quien aseguró que Putin está considerando la propuesta y que se están analizando los detalles a través de los canales diplomáticos. Esta participación de Rusia en la Junta añade una dimensión geopolítica interesante a la situación, dado que el país tiene un historial de influencia en los asuntos del Medio Oriente y una relación compleja con Estados Unidos.
La junta contará con la participación de figuras prominentes como el ex primer ministro británico Tony Blair, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, y el yerno de Trump, Jared Kushner. Además, se espera que líderes de otras naciones, como el rey Abdalá II de Jordania y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan, participen. La variedad de países representados sugiere que la comunidad internacional está buscando un enfoque colaborativo para abordar la crisis en Gaza, lo que podría dar lugar a un nuevo paradigma en la diplomacia de la región.
Durante el Foro de Davos, que comienza esta semana en Suiza, se espera que Trump revele más detalles sobre los países que integrarán la Fuerza Internacional de Estabilización (ISF). Este contingente de la ONU se encargará de garantizar la seguridad y la desmilitarización de Gaza, dos aspectos críticos del plan que podrían determinar el éxito del mismo. La atención mundial estará puesta en las deliberaciones de Davos, donde se espera la presentación de un marco más claro sobre cómo se implementará este audaz proyecto.
El desarme de Hamás y la formación de un Gobierno tecnócrata son los pilares fundamentales del plan de paz que, si se lleva a cabo, podría cambiar radicalmente la dinámica en Gaza. Sin embargo, persisten numerosas dudas sobre la viabilidad del plan y la disposición de Hamás a aceptar estas condiciones. Las próximas semanas serán cruciales para observar cómo se desarrollan estas negociaciones y cuál será la reacción de los diferentes actores involucrados, tanto dentro como fuera de la región.














