La multinacional IFX, líder en infraestructura digital y ciberseguridad, ha alertado sobre un desafío importante que enfrentan las industrias en Chile en relación con la protección de datos personales. Si bien el 28 de enero se celebra el Día Internacional de la Protección de Datos Personales, la situación se vuelve más crucial con la inminente actualización de la Ley 19.628, cuya fiscalización comenzará en diciembre de 2026. IFX destaca que el auténtico reto no radica en la infraestructura tecnológica de los centros de datos, sino en la adaptación de aquellas organizaciones que en el pasado no han manejado datos sensibles bajo regulaciones estrictas, aumentando así la urgencia de preparar a diversas industrias para los nuevos estándares.
Carlos Giraldo, country manager de IFX Chile, enfatiza que, aunque algunos sectores ya operan con altos niveles de protección, hay otros que deberán realizar ajustes significativos. Indica que las empresas familiarizadas con el manejo de datos, como los proveedores de servicios en la nube y centros de datos, tienen más experiencia en cumplir con normativas restrictivas. Sin embargo, aquellas industrias menos acostumbradas a tales exigencias, como los sectores de hotelería, servicios financieros no bancarios, seguros y constructoras, se enfrentarán a la mayor presión para adecuar sus procesos de gestión de información y resguardo de datos.
Una de las novedades más significativas de la Ley 19.628 es el aumento de la responsabilidad de la alta dirección. Ahora, no solo se exige a las entidades jurídicas asegurar la protección de datos, sino también a sus directores y gerentes. En este contexto, Giraldo advierte que la mera implementación de centros de datos o servicios en la nube no garantiza el cumplimiento normativo, ya que la exposición de datos puede surgir de errores en dispositivos personales, correos electrónicos mal gestionados o pérdidas de información sensible, convirtiendo a la ciberseguridad en un asunto crítico en la gestión diaria de las empresas.
La protección de datos, plantea IFX, requiere un enfoque integral que va más allá de la tecnología y abarca la cultura organizacional y la capacitación continua de los equipos. Giraldo menciona que el usuario final ha sido históricamente el eslabón más débil en la cadena de ciberseguridad, y la nueva ley obliga a revisar y actualizar prácticas operativas. Así, tanto grandes como pequeñas empresas se adelantaran a un entorno regulatorio más exigente y deberán trabajar en la identificación de brechas en sus manejos actuales de información.
Finalmente, en un mundo donde los datos son considerados uno de los activos más valiosos para la toma de decisiones empresariales, la actualización de la Ley 19.628 se presenta como una oportunidad para las organizaciones chilenas. Además de fortalecer la confianza en su capacidad de gestionar información, el cumplimiento normativo permitirá ordenar procesos internos y avanzar hacia estándares de gestión alineados con exigencias internacionales, lo que beneficiará tanto a la reputación empresarial como a la protección efectiva de datos personales.













