Tal como lo informa el sitio Aquí y Ahora, el Banco Central de Chile dio a conocer este miércoles su Informe de Política Monetaria (IPoM) correspondiente al mes de junio. En este informe, la entidad ajustó a la baja su proyección de crecimiento para la economía nacional, estimando que el Producto Interno Bruto (PIB) crecería entre un 1% y un 1,75% este año. Esta cifra se sitúa por debajo del rango previamente estimado en el IPoM de marzo, que oscilaba entre un 1,5% y un 2,5%. Este ajuste responde en gran medida al desempeño decepcionante de la actividad económica durante el primer trimestre, que ha generado preocupación en el consejo del Banco Central.
El informe revela que los principales sectores afectados han sido aquellos vinculados a los recursos naturales, destacando la minería del cobre, la agricultura y la pesca. Además, el turismo receptivo mostró un desempeño menor al esperado, especialmente durante la temporada veraniega. Esta situación llevó al Consejo de Política Monetaria a decidir, en su reunión reciente, mantener la tasa de interés en un 4,5%, buscando no solo estabilizar la economía, sino también responder a las previsiones inflacionarias esperadas para el futuro.
Respecto a la inflación, el Banco Central indicó que esta ha aumentado de manera significativa en los últimos meses, impulso que se atribuye en parte a los alza de costos derivados del conflicto en Medio Oriente. A pesar de este aumento, la entidad subrayó que tanto la inflación total como la subyacente están respondiendo a lo previsto, lo que permite mantener una expectativa de que la variación anual del Índice de Precios al Consumidor (IPC) se acercará a un 3% hacia el segundo trimestre de 2027. Sin embargo, hay que señalar que el reciente acuerdo entre Estados Unidos e Irán, que ha llevado a una caída en los precios del petróleo, no se encuentra reflejado en estas proyecciones debido a su anuncio posterior al cierre estadístico del informe.
El informe también contempla proyecciones más optimistas sobre el precio del cobre, estimando que alcanzará los US$5,8 por libra en 2026, seguido por US$5,2 en 2027 y US$5 en 2028. Este aumento en las proyecciones se fundamenta en los mayores precios efectivos y una sólida demanda global, impulsada por el gasto en defensa, la transición energética y la inversión en nuevas tecnologías. De este modo, el Banco Central espera que el sector minero contribuya de manera más significativa a la economía en los próximos años, lo que podría revertir las caídas experimentadas recientemente.
En cuanto a la demanda interna, el informe señala que se han observado cambios en su composición, aunque no se registran alteraciones significativas en su volumen. El consumo privado mantuvo un ritmo constante en comparación con el trimestre anterior, mientras que el consumo del gobierno presentó un notable aumento, contrastando con el debilitamiento de la inversión en otros sectores. Las proyecciones para el consumo privado en 2026 se han moderado, debido a la creación de empleo débil y el impacto negativo de una mayor inflación sobre los ingresos reales, sumado a las deterioradas expectativas económicas provocadas por choques externos.













