El reciente estudio de Tetra Pak, fundamentado en más de 33 mil entrevistas en 43 países, ha arrojado importantes conclusiones sobre el comportamiento de los consumidores en el sector de alimentos y bebidas. En un contexto donde la presión económica se hace cada vez más evidente, los consumidores están priorizando decisiones de compra que se rigen por el precio, la salud, la practicidad y el valor tangible de las opciones sostenibles. Presentado en el informe Trendipedia Consumer Trends 2026, el estudio destaca la necesidad de adaptar las estrategias de marketing y producción a un nuevo consumidor que se vuelve más exigente y racional con cada compra, lo que Tetra Pak define como una «década inquieta».
Una de las tendencias más destacadas en el informe es el «consumo informado y consciente». Los datos sugieren que el 26% de los encuestados en 32 países siente que la inflación ha cambiado de manera permanente sus hábitos de consumo, inclinándose por compras más cuidadosas y calculadas. Este fenómeno no se limita a la búsqueda de precios más bajos, sino que se refleja en consumidores que evalúan más detenidamente sus opciones, se muestran dispuestos a cambiar de marca con mayor facilidad y priorizan productos que consideran realmente valiosos. Esta transformación en el comportamiento de compra resalta la importancia de la transparencia y la honestidad en las ofertas de las marcas.
Otra tendencia clave identificada es el «bienestar consciente», donde los consumidores están prestando atención a su salud de una manera más holística. Más allá de la nutrición tradicional, la salud mental ha cobrado protagonismo, siendo considerado el principal problema de salud por el 45% de los encuestados. Este interés creciente por aspectos como la claridad mental y la estabilidad emocional sugiere que las marcas deben considerar integrar estos valores en sus propuestas, ofreciendo productos que no solo sean nutritivos, sino que también promuevan una mejor calidad de vida en general.
La sostenibilidad también se destaca en el estudio, aunque con un enfoque renovado. Los consumidores buscan opciones que no solo sean ecológicas, sino que también sean accesibles y prácticas. La demanda de productos sostenibles que no impliquen sacrificios económicos o inconvenientes ha aumentado. El informe enfatiza que las marcas deben ir más allá de la narrativa de la culpa ambiental, presentando soluciones que generen beneficios concretos como reducción de desperdicios y mayor eficiencia. Esto señala un cambio hacia un consumo más pragmático y orientado a resultados.
Por último, el informe revela que los consumidores valoran la autenticidad y las conexiones culturales en sus elecciones de compra. En un entorno global fragmentado, existe una creciente preferencia por productos que tengan un sentido de localización y pertenencia. Ya no basta con ofrecer un buen producto; para destacarse, las marcas deben establecer vínculos genuinos con las comunidades y proveer experiencias memorables que resuenen culturalmente. Esta complejidad en las expectativas del consumidor representa un reto, pero también una oportunidad para que las marcas se adapten y se diferencien en un mercado cada vez más competitivo.














