El presidente José Antonio Kast Rist ha hecho olas con sus recientes comentarios afirmando que su compromiso de deportar a 300 mil migrantes irregulares en el primer día de su mandato debe ser interpretado como una «metáfora». Esta declaración se produce en medio de crecientes críticas sobre la lentitud con que se han ejecutado las políticas migratorias prometidas durante su campaña presidencial. Durante un evento en la Cámara Chilena de la Construcción, Kast abordó el tema de la inmigración, defendiendo nuevamente su enfoque de endurecimiento de las políticas migratorias y desafiando a sus detractores, mientras reiteraba su promesa de restaurar el «orden» en el país.
Kast, al referirse a su propuesta más controvertida, explicó que algunos críticos habían malinterpretado sus palabras, afirmando: «Si alguien creyó que en un día vamos a expulsar a 300 mil, creo que entendió mal el mensaje». De esta manera, trató de suavizar la repercusión de sus declaraciones anteriores y a la vez reafirmar su intención de implementar medidas más severas contra la inmigración irregular, asegurando que cualquier persona que intente ingresar al país de forma ilegal será detenida y expulsada.
La promesa de deportar a 300 mil migrantes fue un pilar fundamental de la campaña presidencial de Kast, donde vinculó la crisis migratoria con el aumento de la delincuencia y la inseguridad en Chile. Durante su campaña, prometió expulsiones masivas y un control fronterizo más estricto, lo cual resonó profundamente entre los votantes que compartían su preocupación por la inmigración. Sin embargo, tras asumir la presidencia, la implementación de estas promesas ha resultado más compleja de lo anticipado.
Desde que Kast llegó a La Moneda, su administración ha enfrentado un aumento en el escrutinio público sobre su capacidad de cumplir con las promesas de campaña, especialmente la relacionada con la inmigración irregular. Las críticas se intensificaron cuando se anunció que el primer operativo aéreo de expulsión se llevaría a cabo meses después de asumir el cargo, lo que generó frustración entre aquellos que esperaban acción inmediata y significativa en esta área.
Las recientes declaraciones del presidente parecen ser un intento por recalibrar las expectativas de su base de apoyo, enfatizando que la cifra de los “300 mil” migrantes no debe tomarse de manera literal. A pesar de este intento, el tema migratorio sigue siendo una de las áreas más sensibles para el gobierno de Kast, dada la profunda conexión emocional y política que esta promesa ha creado entre sus seguidores, quienes continúan esperando resultados concretos en la gestión migratoria.






