Marco Enríquez-Ominami, el candidato independiente, fue el quinto en participar en el programa «El Candidato» de Mega, donde tuvo la oportunidad de responder a las preguntas de destacados periodistas como Juan Manuel Astorga, Constanza Santa María, Tomás Mosciatti y José Antonio Neme, según reporta Meganoticias. Durante la entrevista, el político tocó una amplia gama de temas que incluyeron sus perspectivas sobre las pensiones, la política internacional y un análisis crítico del gobierno actual. Sin embargo, un momento particularmente conmovedor llegó cuando Enríquez-Ominami se refirió a su padre adoptivo, Carlos Ominami, lo que lo llevó a emocionarse hasta las lágrimas, reflejando la profunda conexión que siente con su figura paterna.
A lo largo del programa, ME-O no ocultó su descontento con el gobierno del presidente Gabriel Boric, expresando que este había realizado «la mayor farra de la historia». Enríquez-Ominami argumentó que, a pesar de contar con una amplia representación en la Convención Constitucional y en muchos niveles de gobierno, el ejecutivo había decepcionado a sus seguidores al no cumplir con las promesas educativas, dejando a Chile en una situación más crítica que antes. Afirmó que el mal desempeño del gobierno ha servido de combustible para el crecimiento de la oposición, citando a figuras como José Antonio Kast y Johannes Kaiser, sugiriendo que su éxito es en parte responsabilidad del actual gobierno.
Durante un segmento del programa, el periodista Tomás Mosciatti interrogó a Enríquez-Ominami sobre su opinión sobre Nicolás Maduro, específicamente si lo reconocía como presidente de Venezuela. En un intento por evadir la pregunta, ME-O se centró en exponer su deseo de encontrar soluciones a la crisis en Venezuela y no dejó clara su posición sobre el líder venezolano. Esta falta de claridad dejó abierta la pregunta sobre cómo un futuro presidente chileno trataría con un gobierno tan controversial, reflejando las complejidades de la política internacional actual y la necesidad de soluciones efectivas ante crisis humanitarias.
La conversación también abordó el tema de las pensiones, donde Constanza Santa María planteó la problemática de la edad de jubilación de las mujeres. Enríquez-Ominami respondió enérgicamente en contra de la propuesta de aumentar la edad de jubilación para las mujeres de 60 a 65 años, defendiendo que la jubilación debería mantenerse a los 60 años y sugiriendo incluso que los beneficios de pensiones deberían adelantarse. Argumentó que la desigualdad entre las mujeres más pobres y las más ricas en términos de esperanza de vida hace que esta medida sea injusta y contraproducente.
Finalmente, la entrevista se tornó personal cuando Enríquez-Ominami habló sobre su padre adoptivo, Carlos Ominami. A pesar de reconocer su distanciamiento, el candidato mostró un profundo amor y gratitud hacia él, indicando que su influencia ha sido fundamental en su vida y carrera. La conversación llevó a Enríquez-Ominami a la emoción, provocando un momento tierno y vulnerable en el programa, que destacó la complejidad de su relación familiar y la importancia de sus raíces en su actual labor política. Su sinceridad en el programa resonó con los espectadores, mostrándolo no solo como un político, sino como un ser humano con historias profundas y personales.










