El Supremo Tribunal Federal de Brasil concluyó formalmente el caso de complot golpista contra el expresidente Jair Bolsonaro este 25 de noviembre. La Primera Sala de la corte confirmó la condena a 27 años de prisión por golpismo, lo que allana el camino para que se ordene el inicio del cumplimiento de la sentencia. La defensa de Bolsonaro decidió no presentar más apelaciones, a pesar de tener hasta el lunes 24 de noviembre para hacerlo, lo cual llevó a un desenlace rápido del proceso judicial. Esta situación marca un hito en la historia política del país, dada la controversia que rodeó al exmandatario y a su gobierno de ultraderecha entre 2019 y 2022.
La sentencia firme se produjo apenas cuatro días después de que Bolsonaro, que estaba bajo arresto domiciliario, fuera trasladado a las dependencias de la Policía Federal. Este cambio de situación ocurrió tras intentar dañar su tobillera electrónica, la cual era utilizada para controlar sus movimientos. Desde su arresto domiciliario en Brasilia, el ex presidente había estado cumpliendo una serie de medidas cautelares, que había violado, lo cual provocó su traslado y llevó a la corte a finalizar el caso del complot, que involucra el intento de desestabilizar al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva.
La corte tiene ahora la tarea de decidir el lugar en el que Bolsonaro cumplirá su condena. Según medios jurídicos, esto podría ser en la sede de la Policía Federal, donde ocupa una habitación de 12 metros cuadrados, o en una celda especial en el Complejo Penitenciario de Papuda en Brasilia. Sin embargo, el tribunal aún no ha dado información precisa sobre cuándo empezará efectivamente a cumplir su condena. Esta situación ha mantenido en vilo a la opinión pública, que sigue de cerca el desenlace del caso.
El ex presidente, quien tiene 70 años y sufre de múltiples problemas de salud, ha visto deteriorada su condición física en los últimos años, en gran parte a raíz de una grave puñalada sufrida durante su campaña electoral de 2018. Sus abogados han indicado que, en caso de que la sentencia sea firme, solicitarán de nuevo el beneficio de la prisión domiciliaria, aduciendo razones humanitarias. Entre los problemas de salud que ha presentado, se incluyen crisis de ansiedad y otros trastornos que han preocupado a sus allegados y a la sociedad brasileña.
Además de Bolsonaro, el proceso judicial también afecta a otros dos implicados en el complot golpista, incluyendo al diputado Alexandre Ramagem y al exministro de Justicia, Anderson Torres, quienes enfrentan condenas de 16 y 24 años, respectivamente. Ramagem ha huido a Estados Unidos, complicando así el desarrollo del caso en Brasil. Bolsonaro, por su parte, ha negado las acusaciones de intento de fuga, asegurando que sus acciones fueron consecuencia de una «paranoia» relacionada con sus condiciones médicas. Este escenario deja entrever un futuro incierto para el ex presidente y su círculo cercano.














