Ante las recientes proyecciones del Banco Central de Chile, que anticipan un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) entre un 1,5% y un 2,5% para el año 2026, y un aumento transitorio de la inflación hacia niveles cercanos al 4%, el economista urbano Felipe Arteaga subraya la importancia de considerar al sector inmobiliario como un refugio sólido a largo plazo. Esta postura se incrementa en un contexto donde la presión inflacionaria, impulsada por el aumento de los precios del petróleo a nivel internacional, representa un desafío significativo para la economía local. En este sentido, el último Informe de Política Monetaria (IPoM) del Banco Central resalta un escenario de normalización, menos dinámico pero más predecible, lo que da pie a una inversión más conservadora en el ámbito inmobiliario, enfocándose en la renta y la protección patrimonial.
La reciente escalada en los precios internacionales del petróleo, derivada de la guerra en Medio Oriente, ha sido un factor determinante en la proyección de inflación del Banco Central. Según el IPoM, este conflicto ha llevado el precio del barril a niveles superiores a 100 dólares, lo que tiene un impacto directo en el costo de la energía y, en consecuencia, en la inflación que se espera alcance cerca del 4% anual en los próximos meses en Chile. En este contexto, Arteaga sostiene que la situación actual pone de manifiesto la relevancia de los activos reales, ya que estos ofrecen una cobertura frente a los shocks de inflación y la volatilidad en la economía global.
La lectura que ofrece el informe del Banco Central es clara: en un entorno económico abierto y dependiente de la energía importada, los activos inmobiliarios adquieren una importancia renovada como una forma de proteger el capital contra la inflación y otros choques externos. Además, el informe señala que el escenario de crecimiento será menor al anticipado en diciembre del año pasado, lo que, junto con la incertidumbre provocada por el conflicto en Medio Oriente y ajustes fiscales internos, recalca la necesidad de realizar una selección más cuidadosa de los activos en los que se invierte. Arteaga destaca que no estamos ante un ciclo expansivo, sino frente a un periodo que exige un análisis más riguroso y selectivo.
Un punto importante que resalta Felipe Arteaga es que, para navegar en este nuevo escenario, la estrategia de inversión debe centrarse en la ubicación, calidad del activo y demanda efectiva. El IPoM subraya que la clave ya no es simplemente ingresar al mercado inmobiliario, sino hacerlo de una manera informada y selectiva. De este modo, recomienda enfocarse en proyectos localizados en zonas consolidadas, con buena infraestructura urbana y una demanda de arriendo comprobada. La actual tendencia hacia ventas más lentas, un excedente elevado de viviendas nuevas y un ambiente de financiamiento encarecido a pesar de la baja de tasas, plantea la necesidad de una entrada más estratégica al mercado.
A medida que el mercado inmobiliario chileno se ajusta a un crecimiento más moderado y a la presión inflacionaria por el costo del petróleo, la posición de Arteaga es que la propiedad vuelve a ser vista como un activo defensivo a largo plazo. Sin embargo, enfatiza que es esencial seguir la lógica que subraya el IPoM: la inversión debe ser selectiva, basándose en fundamentos sólidos que garanticen la sostenibilidad de los ingresos y la preservación del valor en el tiempo. Con un escenario marcado por la incertidumbre y la volatilidad, la selección de activos de calidad se convierte en la piedra angular para los inversores que buscan resguardarse frente a las fluctuaciones del mercado.














